Noche 284



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Pero cuando llegó la 284ª noche

Ella dijo:
"¡... Voy a interrogarte a mi vez ahora! ¿Cuáles son las tres clases de estrellas?"
En vano meditó el sabio levantando los ojos al cielo, porque no pudo salir del compromiso.
Entonces, y tras de quitarle el manto, respondió Simpatía por sí misma a su propia pregunta:
"Las estrellas se dividen en tres clases, según la misión a que se las destina: unas cuelgan de la bóveda celeste como antorchas, y sirven para alumbrar la tierra; otras están suspendidas de manera invisible en el aire, y sirven para alumbrar los mares; y las estrellas de la tercera categoría, se mueven a voluntad entre los dedos de Alah; se las ve desfilar en la noche, y entonces sirven para lapidar y castigar a los demonios que osan infringir las órdenes del Altísimo".
A estas palabras, el astrónomo se declaró muy inferior a la bella adolescente en conocimientos, y retirose de la sala. Entonces, por mandato del califa, le sucedió un filósofo, que fué a apostarse ante Simpatía, y le preguntó:
"¿Puedes hablarnos de la infidelidad y decirnos si es innata en el hombre?"
Ella contestó: "Quiero responderte acerca de esto con las propias palabras del Profeta (¡con él la plegaria y la paz!), que ha dicho:
"La infidelidad circula entre los hijos de Adán como circula la sangre por las venas, no bien se dejen arrastrar por la blasfemia contra la tierra, y los frutos de la tierra, y las horas de la tierra. ¡El crimen mayor es blasfemar del tiempo y del mundo; porque el tiempo es Dios mismo, y el mundo es hechura de Dios!”
El filósofo exclamo: ¡Sublimes y definitivas son esas palabras! Dime ahora quiénes son las cinco criaturas de Alah que bebieron y comieron sin expulsar de su cuerpo nada por delante ni por detrás".
Ella contestó: "¡Esas cinco criaturas son: Adán, Simeón, el dromedario de Saleh, el carnero de Ismael y el pájaro que vió el santo Abubekr en la caverna!"
El le dijo: "¡Perfectamente! ¡Dime todavía qué cinco criaturas del Paraíso no son hombres, ni genios, ni ángeles!"
Ella contestó: "El lobo de Jacob, el perro de los siete durmientes, el asno de El-Aizr, el dromedario de Saleh y la mula de Daldal de nuestro santo Profeta. (¡Con él la plegaria y la paz!)"
El preguntó: "¿Puedes decirme cuál es el hombre que, al ponerse en oración, no oraba ni en el cielo ni en la tierra?"
Ella contestó: "¡Soleimán, que se ponía en oración sobre una alfombra suspendida en el aire entre el cielo y la tierra!"
El dijo: "¡Vas a explicarme el siguiente caso: un hombre mira por la mañana a una esclava, y comete con ello un acto ilícito; mira a esta misma esclava a mediodía, y el hecho es lícito entonces; la mira durante la siesta, y de nuevo resulta el hecho ilícito; a la puesta del sol le está permitido mirarla; se le prohíbe hacerlo de noche, y a la mañana del otro día puede perfectamente acercarse a ella con toda libertad! ¿Sabrás explicarme qué distintas circunstancias logran sucederse con tanta rapidez en el espacio de un día y una noche?"
Ella contestó: "¡Es muy sencilla la explicación! Por la mañana, un hombre posa sus miradas en una esclava que no es suya, lo cual es ilícito, según el Libro. Pero la compra a mediodía, y entonces puede mirarla y gozarla cuando quiera; a la hora de la siesta, por cualquier causa, le devuelve la libertad, y en vista de ello ya no tiene derecho para dirigir a ella sus ojos. ¡Pero al ponerse el sol se casa con ella, y todo para él se torna lícito; por la noche, cree oportuno divorciarse y no puede ya acercarse a ella; pero a la mañana, de nuevo la toma por esposa, tras las ceremonias de costumbre, y entonces puede reanudar sus relaciones con aquella mujer!"
Dijo el filósofo: "¡Así es! ¿Puedes decirme cuál es la tumba que hubo de moverse con la persona que encerraba?"
Ella contestó: "¡La ballena que devoró al profeta Jonás!"
El preguntó: "¿Qué valle alumbró el sol una vez únicamente y jamás volverá a alumbrar hasta el día de la Resurrección?"
Ella contestó: "¡El valle formado por la vara de Moisés al hendir el mar para hacer paso a su pueblo fugitivo!"
El preguntó: "¿Qué cola arrastró primero por el suelo?"
Ella contestó: "¡La cola del vestido de Agar, madre de Ismael, cuando barrió la tierra ante Sara!"
El preguntó: "¿Qué cosa respira sin estar animada?"
Ella contestó: "¡La mañana! Porque dice el Libro: "Cuando la mañana respira..."
El dijo: "Dime cuanto puedas acerca de este problema: una bandada de pajarillos se abate sobre la copa de un árbol; unos se posan en las ramas superiores y otros en las bajas. Los pajarillos que se hallan en lo alto del árbol dicen a los de abajo: "Si se juntase a nosotros uno de vosotros, nuestro grupo sería doble que el vuestro; pero si bajara uno de nosotros hacia vosotros, nos igualarías en número. ¿Cuántos pajarillos había?"
Ella contestó: "Había en total doce pajarillos. En efecto, estaban siete en lo alto del árbol y cinco en las ramas bajas. Si uno de los pajarillos de abajo se reuniese con los de arriba, el número de estos últimos ascendería a ocho, que es el doble de cuatro; pero si uno de los de arriba descendiese hasta juntarse con los de abajo, serían seis en cada sitio. ¡Pero Alah es más sabio!"
Al oír el filósofo las diversas respuestas, temió que le interrogara la adolescente, y para conservar su manto, se puso en fuga a toda prisa y desapareció.
Entonces fué cuando se levantó el hombre más sabio del siglo, el prudente Ibrahim ben-Sayar, que fué a ocupar el sitio del filósofo, y dijo a la bella Simpatía: "¡Quiero creer que con anterioridad a mis preguntas te declararás vencida, siendo, por tanto, ocioso interrogarte!"
Ella contestó: "¡Oh venerable sabio, mi consejo es que envíes a buscar otro traje que el que llevas, pues no tardaré en quitártelo!" El sabio dijo: "¡Vamos a verlo! ¿Qué cinco cosas creó el Altísimo antes que Adán?"
Ella contestó: "¡El agua, la tierra, la luz, las tinieblas y el fuego!
El preguntó: "¿Qué obras son las formadas por las propias manos del Todopoderoso y no por el simple efecto de su voluntad, como fueron creadas todas las demás cosas?
Ella contestó: "¡El Trono, el árbol del Paraíso, el Edén y Adán! ¡Sí, por las propias manos de Alah se crearon estas cuatro cosas mientras que para crear todas las demás cosas, dijo: "¡sean!" y fueron!"
El preguntó: "¿Quién es tu padre en el Islam y quién es el padre de tu padre?"
Ella contestó: "¡Mi padre en el Islam es Mohamed (¡con él la plegaria y la paz!), y el padre de mi padre es Abraham, el amigo de Alah!”
"¿En qué consiste la fe del Islam?"
"En la simple profesión de fe: "¡La ilah ill'Alah, Mohamed rassul Alah!”
"¿Qué cosa empezó siendo de madera y terminó gozando vida propia?"
"La vara que tiró Moisés para que se convirtiese en serpiente. Según las circunstancias, esta misma vara, clavada en el suelo, podía transformarse en árbol frutal, en un frondoso árbol muy grande para resguardar del ardor del sol a Moisés, o en un perro enorme que guardara el rebaño durante la noche".
"¿Puedes decirme qué mujer fué engendrada por un hombre sin que una madre la llevase en el seno, y qué hombre fué engendrado por una mujer sin el concurso de un padre?"
"¡Eva, que nació de Adán, y Jesús, que nació de María!" El sabio continuó...
En este momento de su narración, Schehrazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.

[editar] Aclaración

El traductor une en este capítulo las noches 283 y 284.

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Mi blog 'principal' es En Medio del Ruido aunque el más querido es el de los cuentos de mi mamá (el más maltratado también)

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